El cielo del bosque nos propone repensar la idea de viajar. A distanciarla de lo lejano y a relacionarla con lo próximo. Sugiere mirar de otra manera lo que tenemos cerca, para valorarlo más.
Para ello el autor se adentra en el día a día laboral de su padre, para ver cómo y dónde trabaja.
Un mundo natural, su perro y una posible carta de amor.